INTRODUCCIÓN
Es
la comunicación el proceso que nos permite alcanzar fronteras y conceptos que a
veces, sin nuestro entusiasmo y búsqueda se quedan alejados de nuestro
círculo. De ella nace el conocimiento,
actividad que entusiasma a algunos y a otros no interesa, no obstante
constituir punto vital entre quienes se proyectan con pasión y fuerza en la
comprensión del sentido y existencia de la vida del hombre en el mundo. El
privilegio de poder comunicar radica en la posibilidad que posee el ser humano
de contar todo lo que hasta sus sentidos arriba. Es indudable que los medios
masivos de comunicación allegan a la
realidad, variadísima cantidad de información en relación con todos los hechos
de la vida del mundo y la
cotidianidad.
En
una colectividad donde quien propone una nueva oportunidad de dialogo,
trasciende los parámetros normales establecidos, equivale a decir que quien descuelle en
autenticidad está hecho para abrir brecha, para servir de norte, para marcar
rumbos, para ser guía, guía de generaciones que vienen empujando desde atrás, hacia la transformación; Frente a ello,
nosotros como seres humanos poseemos la maravillosa herramienta de la
comunicación como mecanismo para ofrecer nuestros propios puntos de vista sobre
lo que estamos observando. Una cabal interpretación del momento que vivo,
enlazándolo con su historia, impone que
se reflexione, que se racionalice, que se analice, para decir por fin que “tengo claridad de lo que pasa a mi
alrededor”. La palabra es la herramienta para mostrar el mundo que nos rodea. Parecieren
oleadas que abrazan y cobijan comunidades, desatando consecuencias semejantes a
la moda, que imponen criterios en cuanto
a cómo debe pensarse o entenderse los hechos de la realidad.
Para
Martin Heidegger, “el individuo está
siempre en peligro de ser sumergido por el mundo de los objetos y el
comportamiento superficial y convencional de la multitud”; Parecería que entre
tantísimos individuos existentes, los
seres originales descollarían por doquier. Sin embargo muchos se pierden y confunden entre los prototipos sociales. Lo mismo sucede con
el discurso, de allí la coyuntura que permite al individuo desplegar sus alas
para volar, posibilitan su desarrollo y
evolución. Un espacio donde cada ser
puede auto ejercerse para “ser”, para “desarrollarse”, para “evolucionar”
significa abrir los ojos y estar atento al entorno para cuando todo sea
propicio. Decía
René Descartes “Si no está en nuestro poder el discernir las mejores opiniones,
debemos seguir las más probables.












